Rafael se fue y Elisa entró al hotel, pero Rafael dejó a un hombre a vigilar el lugar.
—Si algún Moctezuma llega, avísame de inmediato.
***
Al día siguiente.
Leander abrió los ojos.
—Elisa… —susurró su nombre.
—Su esposa no está aquí, señor, ella se fue, no la necesita.
Leander frunció el ceño, mirò a la doctora.
—¿Qué me pasó?
—Se hizo un corte, pero nada de cuidado, tiene una arritmia, pero su corazón está totalmente saludable, creo que se pueda deber a alguna situación psicológica. Dígame, ¿c