Elisa estaba tan asustada, la abuela Paula tomó sus manos.
—Calma, estarás bien, ahora debes cuidarte e ir con el doctor, por favor, no te angusties más, ¿tendrás a tu hijo? ¿Verdas?
Esas palabras sacudieron a Elisa.
Tenía el pensamiento claro en la mente.
—¡Claro que sí! Tendré a mi hijo.
Pero apareció de repente.
—¡que bueno que estás aquí Elisa! Debes ver algo, debes saber que ese hombre que es tu esposo, no debe serlo más, ¡Él además te está engañando! Es clásico de los Moctezuma.
Los ojos d