Ana abrió los ojos, sintió la luz del sol, calar en sus ojos, se removió entre las sábanas, bostezó y estiró su cuerpo.
Solo en ese momento se sintió tan cansada, como si su cuerpo estuviera agotado, y pesado.
Además, sintió un brazo que la rodeaba y no parecìa dispuesto a soltarla. Talló sus ojos y mirò alrededor, por un instante. No supo en dónde estaba, mirò a todos lados, hasta que se dio cuenta de que estaba en una habitación desconocida, al lado de un hombre, que estaba cubierto con una ma