Leander y Rafael escucharon un teléfono sonar, era el teléfono de ese hombre, estuvo convencido de que era Sonia o Gustavo, aunque su mano temblaba, respondió de inmediato.
Leander respondió.
—¿Dónde estás? ¿Dónde m*****a sea esta Elisa? —exclamó lleno de rabia.
Era la clara voz de Gustavo.
Leander colgó la llamada. Y fue con el hombre, tenía un gran plan en la mente.
—Llamarás y dirás que tienes a Elisa, que te digan donde verlos, si no lo haces, iré contra tu familia.
Los ojos del hombre se