Henrik llegó un jueves de marzo a las seis de la tarde.
No era la primera vez que Nathan escuchaba su voz. La había escuchado al fondo de las llamadas de Helena cuando el espacio de trabajo de Edimburgo aparecía en el ruido de fondo. La había inferido en el plural que Helena usaba sin anunciarlo. La había visto en la foto del avión nocturno, el perfil de alguien que miraba hacia la misma ventana.
Pero la primera vez que Nathan vio a Henrik Larssen fue en el umbral del penthouse, con la mochila