El silencio del penthouse era diferente esa noche.
No era el silencio vacío de cuando Nathan trabajaba hasta las tres de la madrugada en su despacho del piso sesenta. No era el silencio tenso después de una pelea. Era algo nuevo. Algo cargado de expectativa.
Me miré en el espejo de cuerpo entero del vestidor. El vestido que había elegido no era el rojo de Diana. Ese esperaría su momento. Esta noche había elegido algo más simple: un vestido de punto color crema que se ajustaba a mis curvas sin gr