157: Desprevenidos.
Son exactamente las cinco de la mañana cuando el helicóptero aterriza y Leander corre con los brazos abiertos hacia su compañera. Ambos se funden en un abrazo, como si hubieran pasado días sin verse. Los besos van y vienen, y una cálida sonrisa se expande en ellos.
—Tengo algo maravilloso que contarte —dicen al unísono, por lo que ríen.
Pero luego Dania lo mira, extrañada.
—¿Cómo es que no estás paranoico con el hecho de haberme ido así…?
Leander le abraza la cintura, pegándola a su cuerpo, mir