127: Buenos comienzos, finales infelices.
El amanecer del miércoles en Zoryak llega con nuevos buenos comienzos, pero también con finales infelices.
Angela, recuperada totalmente de su herida, recostada del pecho de su compañero, sonríe. Ahora puede sentir todo lo que él, y es lo más puro y más hermoso que jamás haya sentido en toda su vida.
Él abre los ojos, y tanto la humana como su loba se estremecen hasta la medula.
—Estás aquí —murmura Raphael, acariciando su rostro, con lágrimas repentinas.
Angela se conmociona. Le limpia las lág