Por Antonella
Finalmente me encontré con Rafa.
Me abrazó con mucho cariño y su boca devoró la mía, como la otra vez.
Luego nos acomodamos en una mesa privada de un lujoso restaurante.
Charlamos de nimiedades y yo sentía que él algo me quería decir.
No me equivoqué.
-Me encantó verte y que estés en Italia…
-¿Pero?
Le pregunto porque siento que no terminó su frase.
-Te amo.
Dijo de repente.
Esa era la confesión que yo trataba que nunca me la dijera.
Era evidente que yo no le podía decir lo mismo.