Por Fabrizio
Cuando llegué a la casa, mi cara estaba descompuesta.
Luca me preguntó qué me pasaba, por supuesto le dije que nada, pero yo estaba agitado, también asustado, tenía miedo de las consecuencias en las que pudieron haber derivado mis actos.
Pudo haber sido una tragedia.
¡Pude haberla matado!
Literalmente pude haber matado a la mujer que amo.
Pasó un rato largo y Anto no aparecía, yo estaba nervioso y la imagen de su cabeza golpeando contra el suelo, no se iba de mi mente.
Mi desespera