El ambiente en la mansión era tenso. Miguel apretaba los puños, luchando por contener su ira hacia Galeano. Alicia, por su parte, se debatía entre dos sentimientos: quería alejar a Galeano de su vida, pero también sabía que Carlotita lo amaba profundamente. Hacerle daño a él sería como herir a su propia hija.
Finalmente, Alicia tomó una decisión pensando en el bienestar de Carlotita. —Está bien, cariño —le dijo a la niña—, claro que tu papá puede leerte un cuento. Su mirada fulminante hacia Gal