Capítulo 23.
En medio de un blanco amanecer, Bradley despertó con Emma entre sus brazos. Su estómago reclamó por comida, pues ninguno había cenado y sí que habían quemado calorías durante la noche con más de una sesión amorosa.
Salió despacio del lecho para evitar despertarla y se acercó al montón de ropa que se había quitado. Mientras metía las piernas en sus pantalones, vislumbró la deliciosa y diminuta tanga de seda negra que Emma había llevado puesta y que tan fácilmente quedó descartada en cuanto pisa