Capítulo 22.
Bradley mordisqueó aquellos labios que se abrieron con anhelo bajo su boca. Le acarició la lengua con la suya. El anhelo, la lascivia y algo oscuro, demasiado intenso y ardiente, lo golpeó tan fuerte que sintió como si estuviera quemándose vivo.
Siempre había sido con ella. Desde aquella primera noche cuando la conoció en el bar. Se apartó apenas un suspiro y se sacó la camisa por encima de la cabeza. Enseguida su mano fue directa a la cremallera del vestido de Emma y se lo quitó con rapidez a