65: Como un buen padre.
Fabiola siente cómo el alma vuelve a su cuerpo cuando recibe una llamada del teléfono de su piloto favorito.
—¿A-mor?
—Mi vida… —apenas puede articular Diego por la conmoción.
—Di-Diego… Te amo… Lo siento. Lo siento por dudar de ti, mi amor, ¿en dónde estás? Iré a verte… Diego… ¿En dónde has estado?
El corazón de Diego se oprime por el dolor y la desesperación en su voz.
—Estoy… Bien… Me… Me mantuvieron secuestrado —dice la verdad, con el corazón en la mano porque sabe que esto la pondrá peor,