32: La decepción más grande.
Narra Fabiola.
En el momento en que Diego se despertó, yo me encontraba duchada y comida, frente a su cama, sentada en la silla, pensando en la forma correcta de reclamarle el haberme mentido con tanta malicia.
Su mentira solo me hacía pensar que era un idiota manipulador y posesivo que no podía soportar que mi amor y compromiso estuviera con su hermano y no con él, como su orgullo de hombre deseaba que fuera.
—¿Estás bien? —me preguntó recostando su espalda de la cama, frotándose los ojos