11: No me mires, hables, ni toques.
Narra Fabiola.
Tras convencer a mi padre que Diego jamás podrá hacerme algún daño porque estoy enamorada de Danilo, subo al auto del idiota y pronto nos encontramos en el Hangar
Bajo primero para luego sacar mi maleta con mis cosas del trabajo, pero al bajar, la mano de Diego rápido toma la maleta del otro lado y la saca.
Ruedo los ojos. Bien. Quiere ser un caballero ahora, lo dejaré, solo porque no quiero discutir con él.
Camino delante de él rápidamente buscando por todo el lugar a mi amiga A