Al día siguiente, le trajeron a su hija muy temprano y bajo a desayunar con ella en brazos esperando no ver a su esposo en el comedor, ya que el reycito siempre evitaba ese lugar cuando tenían algún episodio como ese. Y, justo como esperó, no estaba allí, por lo que pudo comer tranquilamente en compañía de su cuñada y su esposo y demás miembros del palacio.
Cuando terminó el desayuno, preguntó a Meredith por el paradero de su marido, sabiendo que sí alguien sabía, debía ser ella. En efecto, su