Rodeada por dos docenas de guardias reales, Kairi no podía contener su sonrisa mientras miraba el paisaje por la ventana del carruaje donde se estaba transportando lejos de Lennox hacia el reino de Ekinoccia. ¡Iba a volver con su familia! ¡Su bebé crecería rodeado del amor de un abuelo loco pero dedicado y la mejor tía que alguna vez podría haber existido!
Kenny estaba sentado a su lado retorciendo sus manos con nerviosismo y ansiedad. Aún se reía cada vez que recordaba su reacción cuando le p