Capítulo 28: Una triste despedida y un feliz encuentro de dos lobos blancos.
La voz de la Madre Luna sonó en los rincones de la mente de Dorian:
—Hija ¿todo en orden, o necesitas ayuda de mi parte?—
—¡Madre, aquí estamos!, cuida de Osito, te lo confío mucho.—
— ¡Van a estar bien! —
—¡Osito ve tranquilo, pronto nos reunimos para no separarnos nunca más.!—
—¡Mi Luna debía protegerla y tú eres la que me ha protegido por mucho tiempo. No llores me partes el corazoncito, te amo y siempre serás mi amada Luna.!—
—¡Mi amado Alfa Osito, tiene un gran corazón que no cabe en tu pe