Capitulo 75: La espada y la daga de plata un accidente de unas manos inocentes.
Selene apenas termina de hablar, Silas se preocupa al ver que no se mueven, acarició el vientre y pregunta:
—¿Que pasó el ajo los dejo quietos?
Al escuchar la voz de su padre, se empiezan a mover, a través del piso dejan sentir una vibración con luces plateadas y doradas.
En el patio de Luna Plateada, el suelo está cubierto por los muertitos, las coronas de flores de naranjo y otros tipos de flores.
Los ajos encima de ellos, los quintillizos se habían vuelto a quedar quietos dentro del vientre