Capitulo 44: El duelo de Euclides y las lágrimas negras que salen de su corazón marchito.
Dorian miró a su gemelo, y por primera vez en mucho tiempo, no sintió la sombra de la competencia, sino el orgullo de la pertenencia. Morgana se refugió en el costado de su Mate, sintiendo el calor de la manada Luna Plateada envolviéndola como un manto protector.
—Esta noche celebraremos— anunció Malakor, su voz resonando con la autoridad del Gran Alfa. —Celebraremos que la sangre ha vuelto a casa. Pero mañana... Mañana el entrenamiento se intensifica. Si el Virrey va a llorar lágrimas negras,