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Capitulo 3: Los Lobos rebeldes al verla se inclinan con respecto.

Entre los árboles ella observa la figura alta de su Alfa, el sueño la vence por completo… Al despertar ya el Alba asomaba entre los grandes árboles, mira buscando a Silas entre los arbustos, su fragancia aún flotando en su entorno, antes de salir ve una taza tapada, con una nota, la toma entre sus manos, la abre y lee:

—Mi Reina, desayuna antes de continuar el camino, debe de recuperar energía, no vaya a protestar mis cinco regalos.

Selene sonrió mientras abre la taza, el olor era rico, sintió a los quintillizos moverse al mismo tiempo, cuando devoró el primer bocado, los siente quedarse quietos, siguió comiendo hasta terminar con todo lo que había dentro de la taza.

Antes de salir de la gruta, colgada del lado de afuera había un recipiente con agua fresca, destapa y toma varios tragos, la tapa, retoma su rumbo de nuevo, camina por una hora, se detiene y observa hacia el cielo que en ese momento tenía un hermoso color azul.

En la manada Luna de Sangre, Dorian aún dormía, Morgana está a su lado con su cabello regado en desorden sobre la almohada donde reposa su cabeza, afuera hay movimiento, la manada ha empezado a limpiar el desorden que habían dejado.

En la casa del Omega Kaelen, ellos están despiertos, su esposa prepara el desayuno, el toma una taza de café, ella de pronto le dice con voz baja:

—El Alfa no se daría cuenta, que no regresaste a la fiesta, que te quedaste aquí en la casa. 

—No creo, no he tenido acercamiento con él, con el gemelo de ojos azules era diferente, él no trataba a ninguno con desprecio, con Dorian todo es diferente por no decir complicado. 

—Mi amor te entiendo, desde que Dorian es el nuevo Alfa el ambiente es pesado y parece asfixiar a cada uno, aparte no sé la suerte de mi pequeña.

El Omega Kaelen suelta un suspiro lleno de nostalgia:

—¿Habrá logrado ponerse a salvo? Allá no hay dueño, sobrevive el más valiente, nuestra pequeña estaba débil, la note algo extraña no era la misma, esa ida con el Alfa Dorian la cambió demasiado.

—Espero que si, nuestra Madre Luna le habrá protegido, sabe que me preocupa, el color de sus ojos no son de aquí, si al menos supiera quienes son sus padres, los iría a buscar, ellos la pueden rescatar de ese lugar.

El Omega le da a conocer:

—El motivo del viaje de nuestros hijos, a la manada Luna Plateada, es investigar si alguno de ellos perdió a su hija hace dieciocho años, no piensan regresar hasta que tengan una información concreta.

Lejos en el valle Selene había avanzado por horas, todo allí era silencio pesado, de en vez en cuando encontraba con lobos rebeldes, algunos rezagados, en ningún momentos la atacan, ella a su paso deja rayos plateados, él peso de su esencia era tan profundo que los hacía inclinar a su paso.

Selene camina por varias horas, el camino parecía no tener fin, ese día se le hizo más largo que cualquier otro día en la manada Luna de Sangre, lo único bueno es que su cuerpo no protesta por cansancio.

La protección de la Madre Luna actúa como un bálsamo en todo su ser, la reconforta, no sentía hambre ni sed, observó lo hostil que es el bosque a cada paso parecía haber alguien listo para atacar.

Desde de su encuentro con la Madre Luna, todo es diferente, el viento era más suave y no sentía tanto el calor, sus pasó son más ligero, el aroma de pino fresco se hace más fuerte la guía directo a la falda de una montaña, allí detrás de varios pinos había una pequeña cueva. 

Ella entra y observa todo a su alrededor, había un montón de musgo seco, se improvisa un lecho, suspira notando que el frío de la madrugada no le llega y podía dormir protegidas de los lobos rezagados, no la habían vuelto atacar.

El aire es agradable, cálido y parecía arrullar, se sintia protegida por alguien superior a ella, por primera vez no sinte el peso de la manada Luna de Sangre. 

Donde la habían humillado y despreciado por ser defectuosa, todas se habían transformado a lo dieciocho años, ella no había podido completar esta parte importante para un cambia forma.

El rechazo de Dorian no la había afectado, la marca de su Alfa está allí en la base de su cuello, limpia y sin ningún cambio, no había experimentado ningún dolor físico, al contrario lo que sintió fue paz.

—Estamos a salvo.— Su voz es apenas un murmullo audible, se acaricia el vientre con una ternura que ilumina todas sus fracciones. —Nadie va a tocarlos, lo prometo por mi sangre.

Sus párpados se ponen pesados, cuando empezó a dormirse, escucha quebrarse una ramas afuera de su escondite, un escalofrío recorrió toda su columna vertebral, su instinto de supervivencia la puso en alerta, le parece que alguiena observa desde afuera.

Se acerca a la salida, desde allí mira hacia los pinos que cubren la entrada, siente a sus bebés moverse inquietos dentro de ella, de pronto a cincuenta metros de su refugio lo vio. Entre las sombras de la noche, el resplandor plateado de la luna había una sombra, era de un hombre, su porte no era de un lobo renegado, es el de un guerrero.

Es alto, de hombros anchos, su esencia absorbía la luz a su alrededor, no se movía. Solo permanece allí inmóvil bajo uno de los pinos, observa hacia donde ella se refugia del frío.

Con nerviosismo logra cuestionar:

—¿Quién está ahí?— pregunta ella con voz firme a pesar de los nervios que sentía por la presencia de ese hombre.

No le da respuesta, el viento fuerte mueve las ramas que cubrían su rostro, no lo pudo ver con claridad, pero juraría haber visto los ojos azules profundos de su Alfa que le recordaba el color del cielo al amanecer.

Regresa a la cama que había improvisado y se acuesta, pensando si había sido todo por su nerviosismo, ella murmuró:

—Silas. ¿Dónde está?

Su corazón golpea fuerte contra las costillas, de pronto todo queda en silencio, una fragancia diferente invade su espacio, era a sándalo y tormenta limpia, con esta sensación se queda dormida, el cansancio acumulado de días en ese lugar y ya su cuerpo estaba agotado.

Siente alivio al verse lejos de Dorian y toda su manada, extraño al Omega Kaelen y su familia, al Beta Fenris y su familia, eran sus únicos amigos..

Su sueño es tranquilo, fuera el viento es fuerte, las ramas crujían al partirse por la fuerza del viento, un frío intenso fluía y los lobos renegados se movilizan cerca, en busca de alguna presa para devorar y dar de comer a sus cachorros.

Al día siguiente Selene despierta, se sentía renovada, sale de su escondite estaba en la salida, mira todo antes de salir, camina por varias horas, era mediodía, no había ningún árbol de frutas a la vista, siente hambre y sus pequeños moverse inquietos, lo único que pudo hacer fue darles palabras de aliento:

—Tranquilos bebés, estoy buscando algo que nos sirva para comer.

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