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Capitulo 4: El Eco del Trono Blanco

Sigue el camino por varias horas, a lo lejos alcanza a ver una pequeña fuente de aguas cristalinas, apresura el paso, al llegar se inclina, con sus manos toma agua y la lleva a su boca con urgencia, la sed es abrumadora, sus labio agrietados, al tomar los primeros tragos su garganta se refresca.

Se echa agua en la cara para refrescar el calor que sentía, descanso mientras ella observa a su alrededor, no supo cuánto tiempo pasa allí.

Después de descansar retoma su camino con la esperanza de encontrar algo para comer, pasaron varias horas, empieza a caer la tarde, al llegar a un claro, a lo lejos ve venir varios caballos, no pudo distinguir ninguna silueta, sus ojos se cierran y cae en un profundo sueño.

En ese momento los Reyes de la manada Luna Plateada pasan por donde ella había caído, la Reina Aura que venía en una carroza, enseguida da la orden:

—Detén a los caballos.— Su voz suena con autoridad, enseguida los caballos son detenidos, el cochero se baja a examinar a la joven, le dice:

—Majestad está viva, se desmayó por debilidad, ¿qué hacemos con la joven?

—Subala aquí conmigo, no la pienso dejar a su suerte, veremos qué historia tiene, mientras tanto la voy a proteger en mi castillo.

El cochero, la levanta en sus brazos, la acomoda al lado de la Reina Aura, ella la queda mirando, le acomoda la cabeza sobre su hombro para que descanse, mientras llega al castillo.

La Reina Aura percibe en la joven su misma fragancia a Jazmín, siente el vínculo de su sangre real mezclada con la de un Alfa de sangre pura, había una fuerza superior a la de ella. 

Al llegar al castillo, el Rey Alistair se baja, toca suavemente la frente de la joven:

—Está ardiendo en fiebre y su aroma es…Sagrada.— habla el Rey tomándola en sus brazos con delicadeza como si llevara algo que pudiera romperse si cae al piso.

—Llévala al castillo enseguida. Si es quien creo que es, el destino nos habrá devuelto lo que nos robaron hace dieciocho años.

Dice la Reina Aura haciendo que el Rey camine más rápido hacia el castillo, al entrar le dice a una de las jóvenes:

—Alista la habitación que está al lado de la mía, rápido que mi esposo la lleva para allá, muévase.

La Reina Aura suena impaciente, la joven sube las escaleras prácticamente corriendo, los Reyes llegan y la habitación ya estaba con sábanas limpias, había puesto un juego de sábanas de seda rosadas, con una manta blanca.

El Rey Alistair la deja en la cama con una pequeña reverencia, le vuelve a tocar la frente con suavidad, le ordenó:

—Traiga una charola con agua fría y una gasa, hay que bajar la fiebre, debe de haber caminado a rayo de sol, es la única explicación para que esté ardiendo en fiebre. 

—Enseguida le traigo Majestad.

La joven sale presurosa de la habitación, baja las escaleras lo más rápido posible, al llegar a la cocina busca una charola y la llena con agua fría, y la gasa las pone en una bandeja de plata.

Regresa lo más pronto posible con los Reyes, la Reina Aura toma la gaza y la moja en el agua fría, la exprime dejando algo de agua, la pone sobre la frente de Selene, el Rey Alistair no le quita la mirada de encima, llama a su médico Real con urgencia.

El doctor llega con paso apresurado al llamado del Rey, le habla:

—¡Majestad! Ordene y lo obedezco.

—Doctor examine a la joven, también quiero una prueba de ADN, quiero salir de una duda.

El doctor le toma la temperatura, la encuentra con fiebre, aparte de estar deshidratada, baja de peso, le toma las muestras para laboratorio, a cómo le ordena el Rey les toma muestras a ellos dos para compararla con la de la joven.

El Rey Alistair manda a investigar todo lo relacionado con la joven, pasan tres días, su rastreador Real le lleva toda la información, la fiebre no le baja Aura se impacienta y la despoja de toda la ropa 

con la ayuda de Alistair que no se separa de ellas, le ayuda pasando la gasa mojada con agua fría, Aura le pasa por el cuerpo intenta bajar la fiebre.

Está en su faena, ve en la base del cuello del lado derecho una luna con cinco estrellas, la marca con sus dedos, le comenta a su esposo:

—Mi amor, esta es la señal de nuestra Madre Luna, es su forma de dejar un vínculo en su elegida, una Luna de sangre pura.

Ella continúa con su propósito de bajar la fiebre a la joven, ve en la base del cuello del lado izquierdo la marca de un Alfa de sangre pura, le mostró a Alistair:

—Una espada entre espinas y espigas de trigo, no es la marca de cualquier Alfa. Está marca pertenece al Omega Real, considerado casi un Dios.

Al dar la vuelta para frotar la espalda, Aura queda en shock al ver la marca real de su linaje en el hombro izquierdo de la joven, pasa su mano con suavidad para

comprobar que no sea falsa, es una corona entre rosas blancas y espinas, al hacer contacto con la marca se da cuenta que es original. 

Una luz blanca ilumina todo a su alrededor, siente el enlace de ella brillar y establecer su vínculo con la joven, las lágrimas salen de sus ojos, Alistair había quedado mudo por el descubrimiento, la única que podía heredar la marca era la descendiente directa de Aura.

Al terminar de lograr su propósito de bajar fiebre, le ponen una bata de seda rosada, se sientan del lado de los pies, Aura le dice:

—¡Mi amor! Ya le bajamos la fiebre, esperemos que no le vuelva a subir, han sido tres días agobiantes, ¿el doctor ya entregó los resultados?

Alistair ya más tranquilo le dice:

—Viene en camino para el castillo, nos trae los resultados, me dice que tiene que hacer un examen un ultrasonido.

Quince minutos y el doctor entra en la habitación, dando la información:

—Majestades, este es el resultado de la prueba de ADN.

El Rey Alistair lo recibe y con manos temblorosas lo abre y revisa, Aura en su impaciencia le dice:

—Dime qué dice.— su voz es apenas un murmullo contenido dentro de su pecho, sentía la adrenalina recorrer todos sus músculos, así estaban los dos monarcas:

—¡Aura, tu posibilidad de ser la madre de Selene es de 99.99% y conmigo el porcentaje es de 99.99% somos sus padres, la hemos recuperado!

Ellos se abrazan mientras las lágrimas brotan de sus ojos por la felicidad, miran a su pequeña allí en la cama dormir plácidamente, se ve relajada ajena a todo lo que pasa a su alrededor, tenía tres días así en ese letargo.

El doctor se pasa las manos por la cara, les informa:

—Majestades hay algo más, la princesa está embarazada, el ultrasonido es para ver cómo está el embarazo, como ha pasado tres días con fiebre, hay que tomar medidas para asegurar con tiempo.

El Rey Alistair sin ocultar su emoción:

—Haga ese examen, quiero ver a mi nieto, Aura ¿tú también lo quieres ver?

Aura con la voz vibrando por la emoción:

—Sí, quiero ver a mi pequeño nieto, no solo hemos recuperado a nuestra hija, tendremos un nieto, nuestra felicidad es al doble.

El doctor arma el equipo, Aura le descubre el vientre, el doctor le aplica un gel, da inicio al examen, a medida que va examinando, abre los ojos mirando el monitor, los Reyes observan con asombro ven varios puntos moverse al mismo tiempo.

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