—Señor Alcázar, se quedó mudo, disculpe si lo perturbé, lo que pasa es que tengo que conocer todo sobre su relación, no quiero cartas debajo de la mesa, nosotros los abogados somos como los médicos y los sacerdotes, sabemos guardar secretos, pero necesitamos conocer todo, porque en algún momento eso nos puede ayudar.
—En realidad nunca le hice pruebas de paternidad a Mía, no las creí necesarias, ella me dijo que era mi hija y eso me basto, no creo que hasta allí llegue su falta de res