Despierto y la veo durmiendo a mi lado, esta vez no fue un sueño es real, aún dormida es hermosa, ¡Dios! cuánto la amo.
Me levanto con sumo cuidado para no despertarla, voy al baño y luego bajo a las tiendas del hotel a comprarle ropa para que se cambie.
Entro a una que me parece juvenil, los trajes que están en la vidriera creo que son del gusto de Solange, una de las vendedoras sale a mi encuentro.
—Buenos días señor, en que le puedo ayudar
—Buenos días señorita, nec