Capítulo 31

Hablar sin decir nada en realidad

Elías.

— ¡Un brindis por los recién casados!—vocifera una viejo gordo desde el medio de la sala, a penas y se puede mantener en pie de lo ebrio que está.

Elza prueba el líquido de su copa y sin que nadie cree ellala mire lo echa en la planta que colocaron en una esquina de la mesa.

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