Se abalanzó sobre la chica quien intentaba con todas sus fuerzas librarse de él, comenzó a besar su cuello, con una mano la sostuvo por la cintura y con la otra apretó uno de sus pechos mientras la toalla caía.
—Puedes gritar todo lo que quieras, nadie te ayudará, será más vergonzoso para ti que mis hombres se enteren de lo que está ocurriendo dentro de esta habitación, así ellos se animarán a hacer lo mismo, así que shhhh pórtate bien conmigo y evitaré que algún otro te toque, si no lo haces t