Máx lo esperó en la entrada del restaurante, se preocupó cuando lo vio venir con semblante serio.
—Jefe, no entendí qué fue lo que me dijo al teléfono, pero presiento que hay algo serio que no me ha contado.
—Acompáñame a la estación de policía, ahí te enterarás de lo que está sucediendo, Tadeo Miller pagará hoy todas sus fechorías, junto al jefe de la banda que organiza esas malditas subastas.
Máx lo siguió en silencio, no entendía nada, pero se dio cuenta por su semblante y el tono de su voz,