La sala de presentación práctica es más pequeña de lo que esperaba, con iluminación fluorescente que hace que todo se vea ligeramente enfermizo. Veintitrés estudiantes de posgrado están apretados en sillas frente a un podio improvisado, y puedo sentir cada par de ojos sobre mí mientras conecto mi laptop al proyector.
Tres miembros de la facultad están sentados en la última fila: la Dra. Patricia Walsh, el profesor Hendricks del departamento de literatura victoriana, y el profesor Cross. Por sup