La biblioteca se ha convertido menos en un santuario y más en una prisión. He estado aquí seis horas seguidas, y las palabras en la pantalla de mi laptop están comenzando a difuminarse. Mi presentación es buena—sé que es buena—pero la voz de Victoria sigue resonando en mi cabeza, destrozando cada argumento, cada cita, cada párrafo cuidadosamente construido.
*Derivativo. Poco original. Hecho hasta el cansancio.*
Sacudo la cabeza, tratando de deshacerme de su veneno. Mi teléfono está boca arriba