Por fin había llegado el gran día… Desde la noche anterior Cooper no había podido conciliar el sueño, tenía un enorme nudo en el estómago, estar nervioso era decir poco porque se sentía aterrado. Su madera le había dicho que empacara toda su ropa que tenía en su armario y las cosas nuevas que habían comprado y ni bien llegaron toda la noche se puso a empacar sorprendido por lo bien cuidadas que estaban sus prendas ya que paprecian casi nuevas.
Al día sigiguiente ni bien sonó la alarma a las 5 a