Alexa fue a un club nocturno con Valeria.
Las dos alquilaron una sala privada para celebrar a solas.
—Alex, todavía no me has contado cómo es que el tío de ese desgraciado de tu ex prometido terminó ayudándote —preguntó Valeria, incapaz de ocultar su curiosidad.
Alexa sonrió ampliamente.
—Porque él sabe quién tiene la razón.
Levantó la copa y dio un largo sorbo a la bebida que llenaba el vaso de cristal.
El sabor, dulce y amargo al mismo tiempo, descendió por su garganta, dejando una ligera sens