Alexa cerró los ojos al ver que Franklin levantaba la mano.
Sin embargo, al no sentir el ardor de una bofetada, volvió a abrirlos lentamente.
Sus ojos se abrieron de par en par al descubrir a Devan de pie frente a ella.
Devan sujetaba con firmeza la muñeca de Franklin. La fuerza de su agarre era tal que parecía dispuesto a rompérsela.
—¡Ah...! —Franklin soltó un quejido de dolor.
Solo entonces Devan aflojó la mano y lo soltó.
Franklin se frotó la muñeca dolorida mientras entrecerraba los ojos a