—Nunca me llamaste así desde antes de que pudiera llegar a la parte superior de la nevera sin saltar—, era su apodo para mí cuando era más joven.
—Lo sé. Esperaba que te recordara que te quiero mucho—.
—Nunca dije que no me quisieras—.
—Lo sé, pero sentí que necesitaba recordártelo—.
—¿Por qué?—
—Necesito que recuerdes para que puedas perdonarme por no escucharte—.
—¿Ahora crees que Adeline no está sin hogar? ¿Que solo volvió contigo porque no quiere estar sola?—
—Sí, lo creo. Lamento no habert