“Mas vale una verdad que duela, que una mentira que ilusione”
Neyra volteo a ver a Alexander queriendo fulminarlo con la mirada, mientras hizo el intento de ponerse de pie. Pero un fuerte mareo la obliga a sentarse en la orilla de la cama.
–¿Amor estás bien, hay que llamar a la ambulancia?
–¿Mami, estás bien? –preguntó el niño, también preocupado al ver a su mamá tan pálida.
–Si mi amor, no te preocupes. ¿Me puedes traer un poco de jugo de naranja o de manzana con hielo en pedazos? –pidió Neyra