~Te conozco más de lo imaginas~
–Ni lo menciones. No tienes nada que agradecer. −pidió, pero ya con un tono frio, a pesar de trato de sonar cortes.
–Me tengo que ir. –dijo después de un breve silencio que la hizo sentirse incomoda.
–No olvides tus botas, están en la recámara.
Neyra iba a ir por ellas y al acercarse a la puerta de la recámara se detuvo.
–¿Puedo pasar por ellas? –le preguntó.
–¿Qué harías si te digo que no? –preguntó serio.
–Me voy así, y me ordeno otras por internet.
Alexander so