La primera noticia que tuvo el teniente Peter Reynolds de que algo anormal había ocurrido en la ciudad la tuvo apenas llegó a la comisaría.
Había corrillos en todas partes formados por policías que conversaban animadamente. Cuando uno de los sargentos lo vio, se acercó a él de inmediato.
—Buenos días, teniente —le dijo hablando rápidamente— El capitán lo espera en la oficina, me dijo que le avisara apenas lo viera llegar.
—Sargento —le dijo el teniente antes de que se alejara— ¿Puede decirme qu