Reynolds miraba al hombre que estaba sentado enfrente a él y que lo miraba con el sombrero dándole vuelta con las manos.
Estaban sentados en una especie de sala de estar y pequeño casino para los oficiales de policía de la comisaría principal de la ciudad.
Los rodeaban varios de los agentes que habían participado en la búsqueda en el parque.
—Entiendo que consiguieron un rastro en el parque, Alan —dijo el teniente— Y quiero escuchar tus impresiones personalmente, como sabes, este caso es bastan