Entusiasmado, Adam lanzó una exclamación jubilosa, mientras Clyde descargaba el archivo que contenía numerosas imágenes de un manuscrito amarillento, escrito con una caligrafía muy antigua lo que dificultaba bastante la lectura.
Amplió la primera imagen y por unos momentos no pudo entender casi nada de lo que estaba escrito. Adam, quien se había colocado detrás de él también parecía opinar lo mismo.
—¡Demonios! —dijo con asombro— ¿Cómo se supone que leeremos eso?
—No lo sé —dijo Clyde que no qu