—¿Y en los hospitales? —indagó Megan— ¿O en la policía?
—No, en ningún lado —contestó Allen— Y lo extraño es que le dispararon desde muy cerca, en el estómago, parece que un par de veces, según dos de los testigos y luego cayó en la fosa común, que tiene más de dos metros y medio de profundidad, y de la que es muy difícil salir sin ayuda alguna.
—¿Y de donde salió nuestro amigo? —preguntó.
—Ha dado usted justo en el blanco —dijo Allen, con aspecto entre satisfecho y admirado— El sujeto salió de