—¿Fertilizarlo todos los días? —preguntó Ryan.
Vanessa asintió mientras recorría el pecho de Ryan con la punta del dedo índice.
—Entonces, ¿a quién hay que fertilizar? ¿A la madre o al bebé? —bromeó Ryan.
Vanessa se sonrojó y se acercó más a él.
—¡A los dos!
Deslizó las manos hacia arriba y le acarició la cara. Se puso de puntillas y se besaron.
Ryan se apartó despacio y se agachó hasta quedar en cuclillas frente a ella. La respiración de Vanessa se entrecortó mientras él le besaba el vientre va