Mientras tanto, en otro lugar, Sandra se reunió con su esposo, que la estaba esperando.
—¿Por qué viniste hasta aquí, cariño? ¡Ya te dije que quiero quedarme unos días más! —dijo Sandra, haciendo un puchero.
Eddy tenía toda la pinta de haber extrañado muchísimo a su esposa.
—Llevas casi un mes aquí. Te extraño. Solo estuve fuera de la ciudad dos semanas y ahora no quieres regresar a casa. Vamos, cariño. Regresemos a casa —le suplicó Eddy.
—Estoy muy a gusto aquí, cariño. En casa tengo que aguant