Vanessa y Sandra seguían discutiendo sin que Samuel pudiera detenerlas. No tenía idea de cómo poner fin a la discusión. Solo podía rascarse la cabeza y mirar cómo las dos se peleaban por Ryan.
—¡Diablos! ¿Qué clase de poción de amor usó Ryan para que estas mujeres se peleen por él? —refunfuñó Samuel mientras se frotaba el pecho.
—En fin, Vanessa, ¡no puedes ser tan egoísta! Ryan necesita una esposa. Lo ayudaré a encontrar a alguien. Tengo muchas amigas divorciadas, jóvenes y hermosas. ¡Estoy seg