Ryan miró a un lado y al otro en cuanto escuchó la voz de Vanessa.
—¿Ah? ¿Qué dijo? —preguntó, confundido.
—¿Quién eres... en realidad? —repitió Vanessa, muy seria.
Por un instante, vio a alguien más tras la apariencia de su sirviente. Ryan parecía no entender nada.
—¿Q-Qué quiere decir? Soy Ryan. Ryan Stone. El mejor sirviente y por el que se pelean todas las mujeres de mi pueblo. —Se rascó la cabeza con incomodidad—. ¿Quién cree que soy?
Vanessa suspiró, agotada, y se frotó las sienes.
No podí