—Richard, ¿a dónde vas con tanta prisa?
—Tengo que volver a casa —respondió Richard.
—Perdóname por lo de antes... por haber sido tan atrevida contigo. La verdad, ni siquiera sé por qué actué así —se disculpó Audrey.
—No pasa nada. No te preocupes. Ya debo irme.
—No te olvides del sábado, ¿está bien? Te estaré esperando —dijo Audrey con esperanza.
Richard sonrió y asintió antes de subir al auto. Audrey permaneció allí y lo despidió con la mano mientras el auto se alejaba. Parecía muy feliz de ha