O tal vez había otra razón. Algo más por lo que estaba dispuesta a escuchar a Ryan y abandonar aquella costumbre que formaba parte de su vida desde hacía años. Ryan sonrió al escuchar su respuesta.
—Così… brava.
Las palabras se le escaparon antes de que pudiera darse cuenta. Vanessa parpadeó sorprendida.
Un momento.
¿Cómo podía un sirviente de pueblo decir algo así de pronto?
Su voz no se parecía en nada a la del Ryan obediente que ella conocía. En cambio, transmitía una seguridad indiscutibleme