—Oiga, ¿qué pasó, señor? —preguntó el taxista al ver a Ryan de pie fuera del taxi, examinando una llanta que se había desinflado de repente.
Por suerte, terminaron todo antes de que regresara el taxista. Aun así, era extraño que la llanta se desinflara de un momento a otro.
—Ah, qué bueno que volvió. No tengo idea de qué pasó. La llanta se pinchó de repente —dijo Ryan mientras miraba hacia el asiento trasero, donde Vanessa se arreglaba en silencio la ropa y el cabello después de aquel encuentro