Salgo corriendo en dirección al armario de Mariam y me pongo la primera blusa que encuentro. Teniendo en cuenta que esta anciana es considerablemente más ancha que yo, al ponérmela noto que me cuelga de los hombros, y me cae casi como un saco sin forma por el cuerpo. ¡Mejor! Quizá de ese modo consiga que Alfa Dean no se fije en el notorio abultamiento de mi vientre.
- ¿CAT?- repite él de nuevo con un tono que mezcla la incredulidad y la furia.- ¿Estás embarazada?
- Ese tema no tiene nada que ve