Me duele la cabeza, no sé donde estoy, y cuando comienzo a recuperar la consciencia, me veo atada y amordazada en una cama desconocida. Trató de no entrar en pánico, pero notó dolor en todo el cuerpo, especialmente en la tripa, y aunque quiero agarrarme el vientre y proteger al hijo que crece en él, las ataduras me lo impiden.
Trato de gemir, protestar, y revolverme, pero rápidamente veo como se acerca a la cama Vincent. ¡Cielos! Ese hombre es como una plaga, ¿cómo demonios ha conseguido llegar