—¿Preparados para partir? —alzó la voz Hades.
Perséfone se puso en pie y Hades se aproximó con su bastón de dos puntas.
—Por mi parte estoy lista para que se acabe esta batalla. —No dudé en contar mi mayor deseo.
—¿Y tú? —Hades se paró al frente de Berwin y mi lobo se quedó en silencio por un breve segundo.
—Solo devuélveme —farfulló y lo veo tragando duro.
Nuestras manos seguían entrelazadas y él las acercó a su corazón. Hades puso un dedo en la frente de Berwin y el de la otra mano en la mía.